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Un blog sobre viajes y fútbol



Amanece sobre Groenlandia

21/11/2010   1 comentario General , viajes , viajes , viajes , experiencia , turismo , Groenlandia , aviones , vuelos

Marzo de 2008

A las 7 de la mañana salía de Barajas. Destino: París camino de una inexplicable escala rumbo a Salt Lake City (¿quién c___ viaja desde la capital francesa hasta Utah para justificar un vuelo diario?). Por supuesto, el avión presentaba un aspecto desangelado, casi vacío, con los pasajeros mirándonos de reojo como intentando intuir qué narices hace ese tío en este vuelo. Lo bueno de estas situaciones es la posibilidad de convertir tu fila de 3 asientos vacíos en una improvisada cama en donde enjugar el cambio horario cerrando los ojos. En ocasiones, incluso me duermo.

A medio camino, cuando ya habíamos atrapado al sol en su camino hacia el oeste, la voz del comandante interrumpió sin previo aviso: "Señores pasajeros, siento decirles que hemos tenido que variar nuestra ruta y entrar en América bordeando Terranova, donde fuertes corrientes de aire desaconsejaban nuestro plan inicial." ¿Para eso me ha despertado? Medio avión frunció el ceño. "Esto supone media hora de retraso, pero tienen la buena noticia al otro lado de la ventanilla: estamos sobrevolando Groenlandia en un rarísimo día sin nubes". Me faltó tiempo para subir la cortinilla de un golpe. Apreté la nariz contra el cristal. Se oyeron exclamaciones, muy probablemente alguna mía. Los ojos como platos y no dudé ni un segundo en encender el móvil: "Lo siento, es la única cámara de fotos que tengo a mano", comenté a mi compañero de vuelo más cercano. Durante los siguientes 20 minutos sólo vimos hielo, nieve, blanco nuclear. La mejor definición de la más absoluta nada. La naturaleza impresiona. Groenlandia sobrecoge.

No pude volver a conciliar el sueño, pero nunca estaré lo suficientemente agradecido al comandante del vuelo más extraño de mi vida.




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